8 Beneficios del ejercicio físico en el estado de ánimo

Practicar ejercicio físico con regularidad es uno de los mayores actos de amor propio que puedes realizar. Y es que más allá de los objetivos físicos, las aportaciones positivas del entrenamiento diario sobre la salud física y mental son incontables. Si ya dispones de una rutina deportiva, ¡sabrás de lo que hablamos! Esas sensaciones de bienestar posteriores al esfuerzo intenso, la manera en la que se cambia la tristeza de un día malo por una sonrisa de satisfacción, el gozo de contar con una rutina de sueño de calidad… Hoy te contamos 8 beneficios del ejercicio físico en el estado de ánimo. ¡Toma nota!

Entrena Virtual nació como una alternativa para entrenar sí o sí, con independencia de las circunstancias. Y es que no importa lo que ocurra alrededor, proteger nuestra rutina deportiva es prioritario. ¿Por qué? Porque estar activos y entrenar no solo persigue un cambio superficial, también cuidarnos desde el interior para sentirnos fuertes, funcionales y preparados. Cuerpo y mente se ven favorecidos con la práctica regular y es por ello que trabajamos a diario, para ofrecerte la mejor de las experiencias deportivas: entrenar donde y cuando quieras, adaptando al máximo la rutina en función del material del que dispongas, el tiempo con el que cuentes, los objetivos y necesidades que tengas, tus gustos y experiencia previa, etc.

Y es que entrenar es el primer paso para vivir una transformación integral, que nos ayude a vernos bien, pero también a sentirnos mejor que nunca. Una vez que atraviesas la primera barrera de las dudas, la inseguridad o la incertidumbre, sobre todo cuando retomas la actividad o empiezas con ella por primera vez, creces a todos los niveles y observas que tu cuerpo y mente funcionan mejor cuando les regalas movimiento.

8 Beneficios del ejercicio físico en el estado de ánimo

Reducción del estrés

El día a día puede ser para muchos verdaderamente estresante. La rutina diaria, en ocasiones, está plagada de quehaceres y tareas que dificultan los momentos de autocuidado. Tratar de reducir los niveles de estrés cuando estos son elevados y prolongados es imprescindible, pues suponen un riesgo para la salud general. La práctica frecuente de actividad física ayuda mucho en este sentido, libera tensiones acumuladas y estrés y es capaz de mitigar síntomas asociados a los estados de ansiedad y depresión. Para ello, es importante disponer de una rutina y cumplirla, no obstante, en momentos puntuales de estrés, una sola sesión intensa bastará para notar cómo mejora el estado de ánimo.

Desconexión y nueva perspectiva

Tomar distancia de las obligaciones y cumplir con plena conciencia una sesión de entrenamiento, como si de una meditación en movimiento se tratara, nos permite desconectar. Es un tiempo de concentración y disfrute en el que casi nada externo tiene cabida. A veces es complicado, pero estar totalmente presente en el ejercicio y dejarse llevar por el momento proporciona un estado de bienestar que sustituye pensamientos negativos por otros más constructivos y optimistas. El resultado es una perspectiva más realista y una mayor capacidad para ver soluciones donde solo había problemas.

Sueño de calidad

Una de las primeras recomendaciones cuando a una persona le cuesta conciliar el sueño por la noche es hacer ejercicio. Este tiene el poder de reducir la ansiedad y el estrés, promoviendo un estado de relajación, bienestar y calma muy propicio para lograr dormir adecuadamente. Disponer de un sueño reparador hace que al día siguiente nos sintamos preparados para afrontar la jornada con una mayor vitalidad y optimismo. Además, descansados somos más productivos y esto hace que rindamos de una manera más eficiente, optimizando el tiempo y mejorando la calidad del día a día.

Incremento de la autoestima

Es un hecho que hacer ejercicio físico incrementa la autoestima, principalmente por los resultados que van haciéndose evidentes en nuestro cuerpo, cuando nos miramos frente al espejo. Una musculatura más tonificada, una silueta más estilizada y una mejora de la postura corporal, entre otras, hace que nos veamos embellecidos. Por otro lado, a nivel interno, ser capaces de rendir y cumplir con el entrenamiento, exponiéndonos a retos, mejorando las habilidades y aumentando el rendimiento con el paso del tiempo, hace que nos sintamos poderosos y capaces.

Confianza y seguridad

Entrenar no es cosa bonita y fácil a todas horas. No siempre estamos de humor y a veces hay que echar mano a la capacidad de perseverar y a la disciplina para cumplir y no tirar la toalla. Esto hace que tengamos que superarnos a nosotros mismos y cuando lo conseguimos, miramos atrás y vemos la gran evolución que hemos experimentado. Observar la parte perseverante de nosotros, la que lucha por lograr los objetivos y los consigue, reporta una gran satisfacción. Nos sentimos capaces de todo y eso es extrapolable a cualquier campo de la vida.

Funcionalidad de cara al futuro

El tiempo pasa y la edad provoca cambios irremediables en nuestro cuerpo. Está en nuestra mano hacer que esos cambios se den de manera progresiva, lo más tarde posible y, además, de una manera sutil. Y es que entrenar mejora nuestras capacidades, no solo en el ámbito deportivo, también en las actividades cotidianas (cargar la compra, subir y bajar escaleras, acelerar el ritmo sin cansarse, seguir la marcha a los pequeños de la casa, etc.).

Entrenar involucra un aspecto funcional que hace que nos sintamos independientes y autónomos con el paso del tiempo. En personas de edad avanzada se observa cuando pueden hacer más cosas por sí mismos, cuando se mantienen sanos por más tiempo, son independientes, evitan ciertas caídas, cuentan con un buen estado de coordinación, agilidad y fuerza, etc. Todo ello aumenta la confianza y mejora el estado de ánimo y la calidad de vida.

Potenciación de las habilidades cognitivas

Practicar ejercicio físico nos permite ser más creativos e ingeniosos. Además, mejora la capacidad de concentración y memoria, por lo que puede ser un requisito indispensable en momentos de mayor rendimiento intelectual. Estamos más vivos, más despiertos, más atentos. Asimismo, numerosos estudios han concluido que la actividad física reduce el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas. Todo ello reporta seguridad y nos hace sentir jóvenes y seguros, con independencia de la edad.

Los beneficios del ejercicio físico en el estado de ánimo son incontables y muy variados. ¡Vívelos, que no te los cuenten! En Entrena Virtual cuentas con una gran variedad de actividades para construir una rutina de calidad y a medida. ¿Preparado para darlo todo?

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